Tanya Saracho: “La TV es lo mejor para llegar nuestra comunidad”

by Rocio Ayuso May 24, 2019
Producer and showrunner Tanya Saracho

emma mcintyre/getty images

Tanya Saracho llegó a Hollywood de rebote. Nacida en Los Mochis, México, y criada a caballo entre su país natal y EEUU, donde se mudó con su madre cuando sus padres se divorciaron, el corazón de la escritora y guionista la llevó a Chicago para hacer teatro, su verdadera pasión. Lo de Hollywood fue un accidente porque hay que ganarse la vida y a Saracho le gusta hablar y ser oída y desde la televisión se llega a una mayor audiencia. El accidente no pudo ser más feliz para esta latinx que adora el término no solo porque es latina sino porque no es binario. En cinco años desde su llegada a la ciudad de las estrellas ha pasado por la sala de guionista de series como Devious Maids, Looking y How to Get Away With Murder hasta llegar a Vida donde es showrunner. Eso sí, no consigue quitarse de encima el síndrome de impostora.

¿Cómo nace la serie Vida?

Fue gracias a una española llamada Marta Fernández (hasta hace unos días VP ejecutiva de programación en Starz) que me llamó cuando buscaba trabajo como guionista. Me preguntó si conocía el tema de la gentrificación, cuando un no latinx se muda a un barrio latinx y afecta la comunidad. Marta necesitaba a alguien que fuera la creadora de esa obra, no solo una escritora. ¡Yo solo llevaba tres años en Hollywood! ¡Muy rápido! No sabía si podría pero dije que sí. Habla de latinas, de mujeres, de un barrio mexicano de Los Angeles como Boyle Heights. Yo le añadí lo queer y armé la serie como una obra de teatro. Lo único importante es que la historia se sienta real y así todos encontrarán algo.

¿Con cuál de los personajes se identifica más?

Me identifico con todo lo queer. Con la brujería porque yo también practico cositas así, rituales. Hay partes de Emma que son muy mías. Y en Lynn veo cosas de mis 20. Lo padre de este proyecto es que tengo todas las claves, gentrification, mujeres, este de Los Angeles, queer, familia con las que puedo armar lo que sea aunque los colores son más vibrantes porque es ficción.

También armó una sala de escritores fuera de lo común en su diversidad

Fue algo que tampoco tuve que pelear. Marta ya me tenía una lista de latinx. No solo méxicoamericanas sino de Santo Domingo o de Chile. Un grupo muy lindo donde solo hay un varón. Eso importa. Hay cosas culturales que no tienes que explicar. No tienes que luchar para que sea auténtico porque nosotros somos el mundo. Las directoras también son solo latinas. Y las directoras de fotografía o las montadoras.

¿Se le ha quitado el síndrome de impostora?

Ese nunca me abandonará. Hollywood ha mejorado desde que llegué porque he armado el mundo que he querido vivir. Espero no volver a ser la única de algo en una sala de escritores. Pero es difícil. Cuando eres de color, no anglosajona, no binaria, te contratan para que representes a todo el mundo y yo solo me puedo representar a mi. De ahí lo de impostora. Y sí, vamos mejorando pero las cosas no han cambiado tanto.

¿Y el público? ¿Ha cambiado?

El público es más listo que los ejecutivos, que siguen sin apoyar nuestras historias. Por cada paso adelante como Vida hay uno para atrás como la cancelación de One Day at a Time. Así estamos, en ese ciclo. Todos los ejecutivos dicen que quieren series latinas pero luego es lo primero que cancelan porque para ellos no tenemos valor. No es solo Hollywood, es el país. Siento que en Estados Unidos estamos peleando una gran batalla.

¿Cuánto echa de menos el teatro?

Lo echo de menos todos los días y estoy encabronada porque ahora no me sale escribir teatro. Empecé en la televisión por accidente, nunca fue mi plan, pero ya no puedo parar porque este medio le da más alcance a los mensajes que quiero contar. La televisión es lo mejor para llegar nuestra comunidad. Ahora estoy escribiendo otra serie llamada Brujas dedicada al mundo de las curanderas, las santeras con el que crecí desde que tenía diez años. Transcurrirá en Chicago y el elenco será afrolatino. El mundo que conocí en Chicago los 16 años que viví aallí.

Su experiencia en Boyle Heights durante el rodaje fue algo más compleja.

Durante el piloto tuvimos alguna experiencia incómoda con grupos inconformes con nosotros. Dijeron cosas feas pero les escuché y pensé en cómo limitar nuestra presencia. Porque los equipos de rodaje pueden ser molestos para alguien que no lo pidió. Sobre todo el bar lo pusimos en un lugar de Los Angeles que se parece pero no es Boyle Heights. Ahí si nos quieren. Duele lo que pasó pero les entiendo.