Toni García: “La animación es un valor seguro”

by Rocio Ayuso September 30, 2020
Animator Toni Garcia

Apolo Films

“Eran uno, dos y tres, los famosos Mosqueperros”. Así arrancaba la popular serie de animación D’Artacán y los tres Mosqueperros que en la década de los 80 amenizó a toda una generación con esta versión perruna de la novela de Alejandro Dumas. Han tenido que pasar cuatro décadas para que esta coproducción española japonesa se convierta en un largometraje dispuesto a despertar a los nostálgicos y en busca de nuevos seguidores para esta historia universal. Una labor de la que se encarga con pasión su director, Toni García.

¿Cuál es su primer recuerdo de D’Artacán y los tres Mosqueperros?

Me vi la primera temporada en televisión. Por entonces trabajaba en un largometraje llamado Peraustrínia 2004. Luego me incorporé a BRB (compañía dueña de la licencia de D’Artacán) y para la segunda temporada ya estaba haciendo sus “storyboards”. Así conocí al personaje y aunque ya me encantaban los clásicos como Alejandro Dumas así que me gustó esta adaptación tan ligera. También me hizo gracia que Shuuichi Seki, desde Nippon Animation, fuese el encargado de diseñar los personajes. Coetáneo Takahata y Miyazaki, fue uno de los precursores de las “expresiones exageradas”, los ojos de herradura y las bocas extra grandes. D’Artacán fue el banco de pruebas de este lenguaje tan innovador que nos llegaba. En España hacíamos guiones, “storyboard”, personajes y la animación la hacía Nippon Animation. Con este sistema colaboré en todos los clásicos, La vuelta al mundo de Willy Fog, David el Gnomo… Llevo en BRB desde 1990. Estos personajes ya son parte mía.

¿Por qué hacer con estos personajes de televisión un largometraje?

A pesar de que los ratings de audiencia de la serie eran tremendos, las ofertas cayeron en picado porque las televisiones cada vez tenían menos poder adquisitivo. Por eso le dimos una vuelta a estas marcas generadas en los 80 y 90 y muy vendidas en todo el mundo. Apetecía retomar las historias. Y en esto, en Navarra (España) nos informan que están dispuestos a crear un “hub navarro” de animación en Pamplona. Y para allá fuimos.

Aunque se trata de un largometraje CGI, también cuenta con animación tradicional.

La película es un guiño a la nostalgia. Nadie verá a D’Artacán por las galaxias. Se respeta la esencia, algo de lo que se preocupa mucho Claudio Biern Boyd, presidente de Apolo Films y creador de D’Artacán, y que yo comparto. Sí que es cierto que se le ha dado un giro acorde con los tiempos a Julieta, al ratón Pom, que ahora tiene un papel primordial. Y hemos utilizado la tecnología a favor de la historia. Pero esto también nos ha llevado a hacer unos flashbacks en animación tradicional, con calidad de cine como guiño a la audiencia.

El mayor guiño será la música, esa canción que les trasladará a su infancia.

D’Artacán y los tres mosqueperros no es un musical. Es una película de capa y espada en comedia. Pero desde el comienzo contactamos con Guido y Maurizio de Angelis que hicieron la música para Sandokan, lo mismo que con D’Artacán o Willy Fog. Están mayores pero activos y aparte del tema hiperfamoso han creado un nuevo tema romántico para la cinta. Es totalmente nuevo. Manel Gil ha hecho un trabajo fabuloso componiendo variaciones sobre el tema que también sonará completo para que cantemos todos en el cine. Y contamos con la orquesta sinfónica de Navarra a la que se sumaron los coros del orfeón de Pamplona y la escolanía. Una cosa muy chula y complicada en tiempos de pandemia, pero para la que hemos contado con mucha gente con mucha experiencia.

La realización de D’Artacán en Navarra se suma a la descentralización de la animación en España, como demostraron los estudios que hicieron posible Buñuel en el laberinto de las tortugas, en Extremadura, o Crónicas de Idhún, en Vitoria.

Si hay una administración pública que decide apoyar la animación, ¿cómo no le vamos a dar respuesta los profesionales que llevamos toda la vida dedicados a esto? Yo me siento obligado, lo mismo que otros estudios como Dr. Platypus y Ms. Wombat. Hay que dar respuestas porque, si apoyan, allí estamos a capa y espada, nunca mejor dicho. Y me siento orgullosísimo del estudio que hemos creado, del que había muchos interrogantes porque no había nada.

¿Cree que este tipo de iniciativas acabarán con el éxodo del talento español?

Lo ideal es lo que ha pasado en Irlanda. En los años 80 no era un referente mundial y hoy en día han ganado Oscars con su animación. La clave es el talento. Y si los juntas bajo un mismo techo y tienes un apoyo institucional, la máquina funciona. La animación es un sector muy seguro. Nadie ve ya películas de 1937 pero Blancanieves y los siete enanitos sigue siendo un éxito. La animación es un valor seguro.

¿Preparando ya la siguiente?

Sin duda alguna. Contamos con otros títulos como La vuelta al mundo de Willy Fog o David el Gnomo, títulos que se han hecho populares y que ha llegado el momento de refrescar. A medida que parte del equipo se ha ido liberando, se ha puesto a trabajar en Willy Fog. Será un musical. Queremos recuperar ese género y tenemos ideas muy chulas pero para eso necesitamos que D’Artacán sea un éxito, porque todo camino tiene su principio. Tiene que ser la puerta que consolide los otros proyectos que tenemos.

¿Cuáles fueron sus comienzos en la animación?

Dibujaba desde que me recuerdo y mis padres me apuntaron a una escuela de arte. Angel García fue mi maestro de animación y me transmitió todo su amor. El estaba haciendo Don Quijote de la Mancha para Cruz Delgado y yo le ayudaba en todo lo que podía. De ahí hizo Peraustrinia 2004 y como tenía buena base entré y estuve tres años con ellos donde aprendí el oficio de animación tradicional. Me marcó mucho y me quedó claro que quería dedicarme a esto de manera profesional, aunque en casa querían que estudiara a algo más serio. No me arrepiento

¿Cómo ve la industria de la animación en España en la actualidad?

Estamos ante una oportunidad más que una revolución. La animación es un negocio muy rentable. Y ahora, con las anualizaciones y los incentivos fiscales, hay buenas oportunidades para la profesión Por eso tenemos una gran responsabilidad para que esta oportunidad se convierta en una revolución, para que esta oportunidad que se está dando materialice y cristalice en puestos de trabajo para gente con talento que lo está desperdiciando. Lo digo con mayúsculas. Nos sentimos todos mega responsables para que esta oportunidad cuaje.