Trabajando con: Francisco Velásquez, Project Involve/Film Independent

by Ersi Danou July 2, 2020
Francisco Velasquez

Francisco Velásquez, director del programa de producción de cortometrajes de Film Independent, ama el cine desde que era pequeño. Es un hombre bicultural, nacido en México y criado, junto a su familia, en Los Ángeles. Aquí creció viendo "malas películas mexicanas de los años 70 y 80" mientras tomaba pan dulce y café en el drive-in local, y, los fines de semana, grandes producciones hollywoodenses en los cines del centro. En esa época, no pudo dejar de comparar los dos tipos de películas, imaginando la forma de mejorar los defectos de las mexicanas si fuera el director. También descubrió que estudiar en la universidad no tenía por qué ser una labor dura y complicada cuando un amigo le invitó a ver una película y charlar sobre ella en clase. Velásquez aceptó de buena gana. Se trataba de 8 ½ de Fellini, uno de sus cintas favoritas de todos los tiempos.

Su bautismo en el cine mundial enriqueció sus estudios en literatura latinoamericana. "Cada vez que leía una novela o un cuento, veía películas", recuerda hoy Velásquez. Pronto entró en el cine de la mano del director vanguardista Chick Strand y también estudió un posgrado en cine en la Universidad de California en Los Ángeles. Allí tuvo la suerte de estudiar junto a creadores tan icónicos como Patricia Cardoso y Alexander Payne, y presentar, con gran éxito, su película tesis en los New Directors New Films en Nueva York. Fue Cardoso quien le sugirió unirse a Film Independent. Aunque al principio se resistió, rápidamente se dio cuenta de que la organización tenía mucho que ofrecer a los directores jóvenes. Después de trabajar por su cuenta, aprovechó la oportunidad para solicitar un puesto en la dirección de el Film Independent’s Project Involve, donde ser un cineasta gay y latino podía ofrecerle muchas ventajas.

Al comienzo de su largo período en Project Involve, el programa no incluía la producción de cine.  Se podía hablar de lo prometedores que eran los participantes en el programa, pero "¿no sería mejor decir, veamos su película?". Esta fue la pregunta que le llevó, desde 2009 en adelante, a incluir cortometrajes en PI. Y en la última década, su idea de incluir un cine, culturalmente, diverso e independiente ha tenido un resultado muy gratificante.

“El cine siempre ha sido un bien global, pero el dominio y la productividad del cine estadounidense abruma", explica. Aparte, quizás, de los cineastas franceses, italianos y japoneses, Hollywood siempre ha destacado por tener una producción muy superior a los demás. Los subtítulos tampoco ayudan. Durante mucho tiempo, la gente prefería ver las películas procedentes de los Estados Unidos, "sin darle la oportunidad a una buena película iraní o india." Ahora, con la ayuda de las nuevas tecnologías y una mayor accesibilidad, es mucho más fácil ver este tipo de cine. Organizaciones como Film Independent también han contribuido a ello. Recientemente, la película peruana nominada al Spirit Award, Retablo, fue una pequeña revelación para Velásquez: "Es una película muy hermosa, llena de matices, que me hizo llorar… Si no hubiera sido por los Spirit Awards, no habría sabido que existía”.

"Este es el poder que tienen organizaciones como la nuestra", señala. “Dirigen la atención hacia películas que revelan la humanidad de las personas a través de sus historias. Mediante las historias de otras personas y otras culturas nos damos cuenta que la humanidad está en todas partes”. "Cuando ves [una película] que te impacta, eso es cine: otro sueño, otra realidad", continúa Velásquez con entusiasmo. "Esto es lo que me mueve, la conexión emocional”, añade. Esta idea de un cine que conecte con el público es su forma de medir el éxito de los participantes en Project Involve.

"Quiero que nuestros becarios salgan fuera y conecten con su público", enfatiza. Tal vez sea esta dirección establecida por Velásquez lo que le da una ventaja a las producciones de PI, cortos con historias audaces y personales que no tienen ningún reparo en llevarnos hasta el límite. Así es como Velásquez se dirige a sus alumnos: "Vamos, dame algo que me atraiga. No se trata del espectáculo o del trabajo de la cámara, es la necesidad de sentir algo, de conectarse. ¡Ve a por ello, a por todo! ¡No tengas miedo!". Aunque Velásquez puede ser vehemente con sus becarios, sabe muy bien lo difícil que es romper la barrera del miedo y se da cuenta de que "no tener el coraje de profundizar” en su propia historia es lo que hasta ahora le ha impedido desarrollar sus propios proyectos. "Cineastas como Barry Jenkins y Lulu Wang son valientes por mostrar en la pantalla cómo son y hacer que conectemos, comprendamos y empaticemos con ellos”, dijo. "Me quito el sombrero ante su valentía".

Conectar con el alma y enfrentarse a las esperanzas y miedos profundamente arraigados en ella es esencial para un programa que está "dirigido a voces poco representadas". "No hay nada en contra de las películas comerciales”, continúa. "A todos nos gustan los Harry Potter, las películas de superhéroes…. Pero hay otros mundos que explorar". Por eso, añade, si el deseo es que la gente vaya a ver el trabajo de PI, este tiene que ser significativo. En su mayor parte, agrega, “los becarios se han preparado en algunos de los mejores programas [de educación cinematográfica] del mundo". En Project Involve, el énfasis no está en el arte sino en "encontrar esa voz que conecte". Sobre este punto es implacable. "No me des cosas superficiales. ¿Qué es lo que realmente quieres decirle a tu público? ¡Llévanos allí, para que todos lo podamos entender! La conexión interna, extrañamente, ayuda a las personas que no conocen su cultura a empatizar con ella. De esa manera -concluye- también construimos una comunidad”.

Como explica, no construimos una comunidad para que algunas personas encuentren consuelo de forma aislada, sino para que nos conectemos con el mundo. "Todos somos seres humanos y tenemos emociones", reitera Velásquez. "Si empezáramos por eso, no existiría el racismo que hay ahora", menciona, refiriéndose a las recientes protestas de Black Lives Matter a raíz del asesinato de George Floyd. "Creo que las películas que nos hacen conectar con los demás ayudan a cambiar la forma en que percibimos a otras personas, humanizan a las que no conocemos y eliminan nuestro miedo al 'otro'". Por todas estas razones, la inclusión y la diversidad son los pilares de Film Independent y, particularmente, en Project Involve. Además, son los criterios de admisión más importantes para aquellos que aspiran a ser becados en PI. Velásquez compara el proceso de admisión con el contenido de una caja de bombones: "Todos son deliciosos y hay de todos los sabores. ¿A quién no le gusta el chocolate?”

Sin embargo, ¿cómo pueden sobrevivir  estos maravillosos nuevos cineastas de su arte si no hay un público que pague? "No solo necesitas sobrevivir. Necesitas dinero para hacer más películas. Es un golpe doble”, dice. En su opinión la clave reside en monetizar el visionado a través de la tecnología de la comunicación. "Ahora que podemos disponer de cualquier cosa a golpe de tecla, la pregunta es: ¿cómo llegará el dinero al cineasta?”, pregunta. Este rompecabezas llevó a Velásquez a pensar que Film Independent podría llenar ese vacío, estableciendo un canal de exhibición que favorezca a los creadores. "Hay tantas películas excelentes por ahí que necesitan una casa", argumenta.

Pero, ¿quién sabe?, el distanciamiento social exigido por la pandemia puede devolver el espíritu de Cinema Paradiso. El resurgimiento de los drive-in podría estar acompañado del regreso de las proyecciones al aire libre, un pensamiento que transporta a Velásquez a su infancia, cuando su primera experiencia cinematográfica tuvo lugar en la pared de un patio. "Soy optimista", dice sonriendo. "Ahora que soy mucho más mayor, veo todo como una ola que va y viene", aduce. Al fin y al cabo, "el poder de la imagen" fue la razón que le arrastró a dedicarse a esto. Y, como dice, eso nunca te lo pueden quitar. “Abre la puerta y deja que todos cuenten sus historias. Eso contribuirá a crear un mundo mejor”, concluye.

 

Traducción: Paz Mata