Un diálogo con Alvaro Morte, el profesor de La casa de papel

by Gabriel Lerman February 21, 2018
Actor Alvaro Morte

getty images/samuel de roman

En la serie de Antena 3 que puede verse mundialmente en Netflix, La casa de papel, interpreta al Profesor, un hombre de muy buenos modales que ha planificado a la perfección el robo más ambicioso de la historia de España. Aunque es un actor conocido y respetado en España, gracias a su trabajo en otras series como El secreto de Puente Viejo, Amar en tiempos revueltos y Bandolera, Alvaro Morte ha encontrado en este personaje que recuerda vagamente a Walter White la mejor oportunidad de su carrera para mostrar su rango actoral. Quien en los primeros tiempos de su carrera supo llamarse Alvaro García dialogó con nosotros sobre las razones del éxito de la serie que ha cautivado a millones tanto en Iberoamérica como en el resto del mundo.

¿Cómo te ha cambiado la vida el éxito que ha tenido la serie?

Bueno, pues creo que no me la ha cambiado demasiado.  Sí que es verdad que el éxito que está teniendo ahora en Netflix, más allá del que tuvo cuando se emitió por Antena 3 en España, le ha dado una difusión internacional. Nunca nos hubiéramos podido imaginar que esto podía llegar a tanto. Y siento que uno procura estar lo más sensato posible, tener los pies muy en la Tierra, yo vengo del ambiente de aprender este oficio en el teatro, y el teatro te da mucha humildad. Es verdad que es abrumador, por la cantidad de mensajes que recibes a lo largo del día en las redes sociales, particularmente de agradecimiento por haber hecho esta serie: eso es maravilloso. He recibido mensajes de gente que quiere aprender castellano para disfrutar de la serie más allá de los subtítulos, una cosa que es fantástica y que me tiene muy contento. Pero en mi vida normal del día a día no he permitido que me influya, prefiero ser –o al menos intentar- ser una persona sensata y con los pies en el suelo.

¿Y a nivel laboral? ¿Te han llegado propuestas?

Sí, estuve con varios proyectos sobre la mesa, que de hecho, hoy he empezado a rodar un nuevo proyecto en cine, en este caso también para España, aunque todavía no os puedo contar cuál es la película ni quién es el director ni demás. Me siento muy agradecido y afortunado, porque se que muchos compañeros actores están sufriendo por la falta de trabajo.

¿Mientras grababas la serie, tenías la impresión de que era un proyecto especial?

Claro. Cuando me mandaron el texto para hacer la audición, podía ver solamente mi parte, no tenía acceso al guión entero ni nada por el estilo, y recuerdo que al leerlo dije “¡Qué bien está escrito esto! Tiene muy buena pinta”. Me dieron el papel, empezamos en las reuniones a leer el guión todos los actores juntos con el director, los productores y demás y cuando empezamos con todo aquello nos dimos cuenta de que podía ser un producto muy interesante, y sucedió una cosa, que todos los que estábamos en el equipo, no solamente los actores sino todo el equipo técnico, nos volcamos en una forma tremenda, porque sabíamos que intentábamos una cosa muy difícil, que era todo un reto, pero que si lo superábamos se podía convertir en algo muy interesante. Y Nos dedicamos a trabajar con muchas, muchas ganas de sacarle el mayor partido a la producción. Y además y por supuesto, cuando tienes compañeros tan tremendos como los que he tenido la suerte de tener en La casa de papel, que vas cada día a trabajar con la sensación de que vas a aprender, eso no tiene precio, vaya.

Daría la sensación de que salvo toda la parte de la preparación del atraco tú grabaste tu propia serie, separado de tus compañeros. ¿Fue así o el set de la fábrica estaba al lado del tuyo?

Sí, el profesor pasa mucho tiempo en ese hangar desde el que tiene contacto telefónico con el resto del mundo, con la inspectora, con la fábrica, y me he pasado mucho tiempo trabajando solo, solo entre comillas, porque estaba arropado por un equipo maravilloso, pero las réplicas que me tenía que dar Raquel, la inspectora, o Berlín, o Tokio, cuando hablaba con ellos, me las daba alguien del equipo de la serie,  que no es actor, que el pobre hombre hacía todo lo que podía, pero claro, no es lo mismo.  Luego, el montaje está maravilloso y parece que estamos hablando tal cual, pero he trabajado muchísimo tiempo solo. Por eso valoro tanto las escenas que he podido hacer con mis compañeros en el aula, o cuando tenía secuencias en las que tenía la suerte de trabajar con Alba Flores, o con Pedro Alonso.

A scene from the series La Casa de Papel

Álvaro Morte en una escena de La casa de papel.

a3/netflix

 

¿No ibas a visitarlos mientras grababan en la fábrica?

Si. Aunque teníamos horarios similares, cuando yo no estaba trabajando, o si en ese momento el plan me dejaba un par de horas libres, porque a lo mejor seguía otra secuencia, siempre me iba a ver el trabajo de mis compañeros. Siempre que podía, pues me echaba a verles.

Tu personaje es muy interesante porque tiene permanentemente una gran dualidad, está actuando dentro de la serie, todo el tiempo; hay una actuación dentro de la actuación.

Sí, y me siento sumamente agradecido por haber tenido la suerte de que me tocara este personaje tan complicado porque es como muchos personajes distintos en uno solo. Aparentemente es pequeño, a priori, que luego según van pasando los episodios y vas rascando, te vas dando cuenta de lo grande que es. Es muy complicado porque además había que mostrar que tenía ciertas carencias sociales a la hora de relacionarse con el resto de la gente, que fuera un poco apocado, y sin embargo debía tener un carisma suficiente como para que ese grupo de exconvictos quiera unirse a él y lo quisieran. Yo me la he pasado muy bien haciendo el personaje. Parece que tuviera la capacidad de ponerse las caretas que necesitara para cada situación. Fue como hacer varios personajes dentro de uno solo.

¿Y cuando te tocaban esas pocas escenas en que tienes que salir de la cueva, respirabas diciendo “Por fin un poco de acción”?

Eran escenas muy divertidas. La pasé increíblemente bien grabando esas secuencias de acción. Pero fue muy duro. Porque tuve que correr con los pies descalzos sobre un terreno real, con las lunas de los coches rotos por el suelo y demás, pero el resultado lo ves y merecía muchísimo la pena. Y fue muy, muy divertido y, efectivamente, era un soplo de aire fresco cuando no estabas en el hangar. Y también he disfrutado muchísimo, pues como no dejan de pasarle cosas al profesor, también al estar en el hangar lo he disfrutado. Y ahora, por supuesto, no hablo solo de la primera temporada, todo lo que viene en la segunda yo creo que no va a decepcionar en absoluto.

Yo le encuentro a la serie una similitud en su estructura con Breaking Bad...

Es posible. Ya desde la creación, desde el principio del guión y demás, hemos tenido muchas referencias en las que hemos querido homenajearla, el personaje del profesor puede tener cierta similitud al personaje de Heisenberg, que interpreta magistral y maravillosamente Bryan Cranston, pero no solo con personajes de Breaking Bad, sino con filmes de Tarantino, en general con el género. Muchas cosas hemos tenido para homenajear con el debido respeto y cariño y admiración, nos ha encantado hacer eso. Recuerdo por ejemplo, cuando estamos rodando la entrada del profesor que se va escondiendo entre los coches de esa forma tan torpe. Pues recuerdo que con el director, cuando estábamos grabando nos acordábamos de alguna escenas de Regreso al futuro, cuando está Marty Mc Fly en sus aventuras y demás, pues que hay un montón de homenajes que quisimos hacer desde el corazón y desde el amor a esas grandes obras que se han hecho antes y de las que, por supuesto, hemos aprendido todos.

¿Cómo empezó este sueño de ser actor para ti?

Yo estaba haciendo Ingeniería de Telecomunicaciones, empecé a estudiar eso, y de repente me di cuenta de que yo no quería estar toda la vida detrás de una mesa, en un despacho lleno de gente, me di cuenta de que para mí no era esa vida, ¿no? Entonces se me cruzó en la vida el teatro, me sumé a una compañía de teatro para hacer un espectáculo, yo estaba como músico, descubrí aquel mundo y dejé de inmediato Comunicaciones, dejé todo para irme a hacer las pruebas para Arte Dramático. Recuerdo a mis padres en aquel momento, me acuerdo que especialmente mi padre se echó las manos a la cabeza y dijo: ¡Pero de qué vas a comer! Sin embargo, hoy por hoy está tremendamente orgulloso. Fue bastante de grande, pues yo jamás había tenido ninguna inquietud, ni cuando era niño, ni cuando era jovencito, ni nada. Lo que sí recuerdo es verme a mí mismo, en el sofá de casa con mis padres, después de haber cenado y viendo la tele y demás, ¿no? Y ver algún programa, y tocar a mi madre en el brazo y decirle: “¡Mamá, mamá, yo quiero estar ahí!” Pero no sabía ni catalogarlo, ni cómo entenderlo, ni siquiera sabía que se podía estudiar una carrera que se llamaba Arte Dramático hasta que estaba en Telecomunicaciones. A mí se me cruzó de una forma tan tremenda que me sacó de la vida que llevaba para llevarme a esta otra y ya no me ha dejado tranquilo todos estos años. Fundamentalmente he abrazado mi profesión y la adoro profundamente.