Rodrigo Santoro and Milda Gecaite in "A Translator" (2018)

Rodrigo Santoro and Milda Gecaite in A Translator (2018)

Mucho antes de que el mundo redescubriera la catástrofe que tuvo lugar en Chernóbil en 1986 gracias a la miniserie de HBO creada por Craig Mazin, una coproducción cubano-canadiense que fue seleccionada para la competencia internacional en el Festival de Cine de Sundance el año pasado arrojó luz sobre las consecuencias del peor accidente nuclear de la historia. Un traductor, que marcó el debut como directores de los hermanos Rodrigo y Sebastián Barriuso, contó la historia del programa cubano para tratar a los niños que sufrieron los efectos del desastre en Ucrania. Aunque el objetivo principal de la película era mostrar las contradicciones de la sociedad local, también mostró el sufrimiento de los niños que padecieron quemaduras graves debido a la radiación. Si se la mira hoy, Un traductor podría ser una gran pieza complementaria para la serie de HBO, ya que explica cuál fue el destino de muchas de las personas afectadas por Chernóbil.

La película está ambientada en 1989, cuando la visita de Gorbachov a La Habana precedió al comienzo de un programa que en última instancia brindó tratamiento médico gratuito a 20.000 niños, y está basada en la vida real del padre de los Barriuso. El film sigue la historia de Malin (Rodrigo Santoro), un profesor de ruso en la universidad que disfruta de una vida privilegiada. Pero todo cambia para él cuando le piden que se reporte a un nuevo hospital donde los primeros niños soviéticos están recibiendo tratamiento, un lugar en el que se convertirá en una herramienta clave para establecer la comunicación entre los médicos cubanos y los niños recién llegados. La película muestra cómo la vida de Malin comienza a dividirse poco a poco en dos mundos. Por un lado pasa tiempo con su esposa que es artista (Yoandra Suárez) y su pequeño hijo (Jorge Carlos Pérez Herrera) en un apartamento que es lujoso en comparación con los que ocupan la mayoría de los cubanos. Pero pasa la mayor parte de su día en el lúgubre hospital, donde los pacientes tienen solo los elementos mínimos para sobrevivir. Allí entabla una fuerte conexión con una enfermera argentina (interpretada por Maricel Álvarez, la esposa de Javier Bardem en Biutiful), que es una vehemente defensora de Fidel Castro. En cambio, Malin tiene grandes dudas, y toda la experiencia con los niños de Chernóbil lo lleva a una crisis personal en la que cuestionará todo en su vida. El gran equipo internacional que ayudó a crear la película incluye a la guionista canadiense Lindsay Gossling, al director de fotografía chileno Miguel Littin-Menz y el compositor británico Bill Laurance.

Durante una entrevista con GoldenGlobes.com en el Festival de Cine de Sundance del año pasado, la estrella brasileña de Hollywood Santoro admitió que el desafío de tener que hablar en español y en ruso en muchas escenas fue abrumador: “No sabía ni una palabra de ruso y no podía entender por qué los directores habían elegido a un actor brasileño para un papel como este. Pero la historia fue realmente irresistible para mí. Me compenetré tanto que ni siquiera pude considerar no participar en la película. Investigué mucho y hablé por Skype durante horas con el padre de los directores. Usé un sistema fonético para hablar en ruso, pero también me pasé 5 horas al día estudiando el idioma durante un mes y medio. Sin dudas, hacer Un traductor fue una clase intensiva sobre la cultura, la música y la literatura de Cuba y de Rusia”.