Valeria Bertuccelli en Sundance: "El miedo lo llevo adentro"

by Gabriel Lerman January 23, 2018
Director Valeria Bertuccelli in Sundance 2018

getty images/matt winkelmeyer

Aunque no filma demasiado, ha participado en películas tan populares en su Argentina natal que algunas de las frases de sus personajes han sido adoptadas en el léxico de ese país. Se llama Valeria Bertuccelli y aunque fue dirigida por Juan José Campanella en Luna de Avellaneda y la miniserie Vientos de agua, por Diego Lerman en Mientras tanto y por Lucía Puenzo en XXY, el film que ganó la Semana de la Crítica en Cannes en 2007, sus participaciones en comedias como Un novio para mi mujer y Me casé con un boludo, ambas de Juan Taratuto han hecho que se le asocie más con el humor que con el drama. En La reina del miedo, el film que marca su debut como directora y guionista, y que ha sido el único largometraje argentino que se exhibe actualmente en el Festival de Sundance, Valeria demuestra que puede hacer muy bien las dos cosas. La película, que cuenta en su elenco con Gabriel Goity y Darío Grandinetti cuenta la historia de una actriz famosa que empieza a perder la conexión con la realidad a partir de la grave enfermedad de un gran amigo.

Leí que creciste frente a un cementerio y que eras miedosa de pequeña ¿Lo sigues siendo de grande?

Un poco menos, pero no dejé de tener miedos. El miedo lo llevo adentro desde muy pequeña, pero yo creo que ese miedo es lo que hacía que no pudiera parar de imaginar, y eso que imaginaba durante el día es lo que a la noche volvía como fantasmas, creo que eso de más grande se transforma en actuar, en escribir… Tengo una mezcla rara, por un lado soy muy miedosa y por otro lado me animo a hacer cosas que son muy difíciles. A veces pienso que el miedo es una alarma que te hace estar despierto, a veces pienso que te hace estar alerta por demás.

¿De qué manera te modificó como artista haber escrito y dirigido esta película?

Un montón. Me hizo replantear las cosas y me hizo adquirir un compromiso artístico mucho más grande. Algo de la observación, del compromiso, de la paciencia… hay una concentración mayor. Hay algo en lo que me cambió.

¿Piensas que vas a repetir? ¿Estás trabajando en algo ya?

Estoy trabajando en una idea, así fue como ocurrió en La reina del miedo. Voy trabajando en ideas, cosas que me gustaría hacer...

¿Cómo empezó tu carrera? ¿Cuándo fue que dijiste “Quiero actuar”?

De muy chica lo que estudiaba era danza clásica y taller literario. Quería ser escritora o bailarina. A partir de los 15 ya me di cuenta de que la danza clásica no iba a poder ser: pie plano, escoliosis… Y entonces fui a teatro. Hice dos años de teatro y me di cuenta de que era eso.  Y tuve la suerte de tener un primer buen profesor. Lo mejor que te puede pasar en el mundo es que tu primer profesor sea Alberto Catán, que daba clases ahí en San Telmo. Y a los dos años de empezar a estudiar empecé a hacer mis cosas, en El Taller, que era un lugar que había ahí en Palermo, en el Rojas, en el Parakultural, y trabajar en el Parakultural para mí fue muy buena escuela: estaban Urdapilleta, Batato, los Melli, las Gambas. A la noche probaba todo lo que preparaba en la semana con el público, que era muy activo. Así fue que empecé a actuar en el Under. Después me fui a vivir afuera, a Francia, y volví a Argentina porque murió mi papá. Volví para estar dos meses con mi familia, pensando que me volvía a París, pero me resultaba muy difícil irme porque mi familia estaba muy triste. Pasé por el Teatro San Martín, y entro e iban a tomar audición al día siguiente para Cyrano de Bergerac, y estaban los papelitos para llevarte el texto para hacer la audición. Yo dije: "bueno, lo pruebo", y al día siguiente hice la audición y me tomaron. Me quedé ya en Buenos Aires trabajando en el San Martín y a la vez haciendo mis cosas y ese año fue todo a la vez: Me llamaron para trabajar en la tele, hice mi primera película, hice teatro… La primera película que hice fue 1000 boomerangs, donde conocía a Gabi. Después me llamó Martín Reijtman, que es un director con quien trabajé mucho,  y así empecé a trabajar.

 

A scene from The Queemn of Fear, in Sundance 2018

Una escena de La reina del miedo.

sundance

 

La comedia es lo que te ha vuelto más popular. ¿Es así?

Si. Creo que la comedia es lo que llevó más público. Hice dos comedias que llevaron una cantidad ridícula de gente al cine, entre ellas Un novio para mi mujer, que es un personaje que quedó marcado, del que la gente se acuerda textos… Pero yo las otras cosas las disfruto mucho, he hecho películas más dramáticas que me encantan, lo que pasa es que también las más dramáticas son más independientes, que las ve menos gente o quedan menos en cartel.

Pero cuando un personaje pega tan fuerte que la gente se hace la idea de que eres divertida, es muy difícil convencerla de que puedes hacer otro tipo de cine?

Es difícil. Hubo un momento en que yo hacía películas comerciales e independientes a la vez y eso iba como en paralelo, que era algo de lo cual me sentía muy orgullosa, de que me seguían llegando operas primas, que es algo que me interesa muchísimo, pero hubo otro momento en que me agotó la comedia. Y era muy loco, porque estaba en el teatro haciendo Bergman y me caía al piso llorando partida y era re dramático y la gente igual me seguía viendo como comediante.

Es que esos personajes de comedia te salen tan natural que la gente debe de pensar que no estás actuando...

Sí. El otro día estaba en la calle cuando bajaba del auto un señor que me dijo, entre otras cosas muy lindas, “Sos tan, tan, tan de verdad que no parecés artista”.

Que es lo más difícil de lograr...

Es un piropo genial, porque uno básicamente trabaja para que crean que es de verdad. Y es rarísimo en ese momento tener que aclarar que el que es de verdad es el personaje, no es que esté haciendo de mi. Pero a la vez es rarísimo renegar de eso, porque hay algo que evidentemente se ve muy auténtico y está bueno que sea así.

Das muy bien en el imaginario que uno tiene de la vecina, o la amiga de su mujer… Por esa razón tal vez la gente siente que te conoce, como que eres de la familia...

Sí, es así. Y de hecho tuve mucho que parar y correrme y hacer cosas súper  dramáticas que aunque las hiciera bien era como cuando manejás el auto con la dirección alterada, que vas con el volante corrigiendo siempre para dónde tira el auto, que es para el otro lado.

Pero finalmente cediste, volviste a filmar con Suar e hiciste Me casé con un boludo, le diste el gusto a toda la gente que te quería volver a ver como comediante

Bueno, eso lo hice pensando sobre todo en que iba a estar dos años parada para hacer mi película. Dije “Voy a estar un largo tiempo parada solo haciendo esto” Adrián (Suar) me llamaba siempre para trabajar. Yo le cuento una idea que tenía, que era esa. Y llamamos a alguien para que escriba, a Pablo Solarz, que es amigo. Entonces ese volver a la comedia fue con una idea que se me había ocurrido, con un amigo que la estaba escribiendo, que nos reuníamos y tirábamos ideas, toda una cosa que me permitió también poder parar y quedarme solo con la película que yo iba a dirigir. 

Además, una característica tuya es que podías haber hecho el triple de películas en todos estos años. ¿Por qué parar tanto?

Sí. Puede que esté mal… yo en muchos momentos me pregunto si me voy al carajo. Es lo más real, por ahí leo un guión que está genial y que está para filmarse en el año y si no encuentro algo en el personaje, por más que me puedan atraer mucho otras cosas, no lo hago. Elijo bastante.

Viviste en Australia, en París, y esta película a partir de Sundance va a tener su exposición. ¿Te interesa irte de Argentina en algún momento para probar otras cosas? ¿Probar suerte en inglés?

Lo pienso a veces, ni siquiera te diría que lo pienso como un “me voy de Argentina”, sino porque me dan ganas de ir a otro lado. Incluso con Gabi lo hablamos muchas veces, “Bueno, nos vamos a otro lado, y yo me siento a escribir si tengo ganas de escribir”. La idea de vivir en otro lado un tiempo me gusta.

¿En esos años en Australia aprendiste bien el inglés?

No. ¡Soy un desastre! Ayer justo estábamos comiendo con los productores y les contaba eso, porque viví en Australia de los 3 a los 4, y mi tío me dice que volví hablando en inglés y hablaba castellano con acento. Pero poco después que llegué, al inglés lo perdí. Me da mucha bronca, porque podría haber sido bilingüe, el inglés fue mi primera lengua y lo perdí. Pero tengo ganas de dedicarle tiempo y aprender.