Valeria Sarmiento: "Las mujeres cineastas siguen siendo muy pocas"

by Gabriel Lerman May 15, 2019
Filmmaker Valeria Sarmiento

Es la directora chilena con la mayor cantidad de títulos en su filmografía, y sin embargo, sigue siendo ante la mirada de muchos "la viuda de Raúl Ruiz". Es que Valeria Sarmiento fue la compañera de muchos años del gran realizador y la montajista de varias de sus películas. Y aunque sigue trabajando en sus propios proyectos tanto en su país natal como en Francia, en donde vive desde que llegó allí escapando de la dictadura de Pinochet, se ha dedicado a recuperar algunos de los proyectos que su difunto esposo nunca pudo terminar. Mientras le pone los últimos detalles a El tango del viudo, el primer largometraje de Ruiz de 1967, estrena en Estados Unidos La telenovela errante, realizada en base a lo que éste filmó cuando regresó a Chile en 1990 con un grupo de actores que trabajaban en el género.

¿Cómo fue recuperar este material de su esposo tantos años después?

Raúl filmó La telenovela errante en el año 90. Yo no estuve en la filmación porque yo estaba terminando una película que había filmado también en Chile, Amelia Lópes O´Neill y Raúl filmó y guardó el material porque nunca se dio la posibilidad de terminarlo. Entonces cuando murió se creó una asociación que se llama Les Amis de Raúl Ruiz y yo me contacté, supe que habían depositado en la cinemateca en Chile el material de la telenovela entera. Entonces hablé con los productores que son Poetastros y les dije “qué te parece si tratamos de terminar esa película”. Y fue así que esta aventura comenzó. Fue bastante impresionante encontrar este material, y yo tuve que estructurarlo en siete días. Filmamos algunas pequeñas imágenes de una televisión para dar un poco más la sensación de vértigo que yo siento que era lo que Raúl habría querido hacer.

¿Había hablado con usted sobre este proyecto cuando lo estaba haciendo?

No, porque él lo filmó como una especie de atelier para técnicos y actores, que estaban curiosos por conocer a Raúl, que ya llevaba muchos años fuera. No era la primera vez que volvía, pero era la primera vez que le daban la posibilidad de trabajar allí. Unos productores le dijeron “Oye, yo te presto mi atelier, por qué no haces algo para actores y técnicos.” Y claro, todos querían saber cómo era Raúl, cómo filmaba… Y fue así que se hizo esta película, que fue un poco de amigos en el fondo.

Tengo entendido que él era un hombre que se largaba a hacer y tenía un método muy diferente de cómo trabajan el resto de los cineastas.

Sí, era así. Digamos, él decía – y lo dice en el Diario que publiqué después de su muerte- “Yo hago cine porque quiero hacer filosofía, no porque quiero llegar a Hollywood”.

Era un hombre que filmaba muchísimo. Tiene mucho material que ha quedado sin terminar...

Filmó más de 120 películas, imaginate. Además de las que dejó sin terminar por aquí y por allá. Ahora estamos terminando otra película que él hizontes, fue su primera película, su primer intento de hacer un largo, que fue El tango del viudo, en el año 67, y nosotros después de 50 años hemos encontrado el material y hemos estado trabajando con el. Yo creo que vamos a hacer una bonita película.

¿Fue doloroso encontrarse con el material de su marido y trabajar en él?

No, en absoluto, porque era como reencontrarlo prácticamente. Porque yo me volví a reír de sus mismos chistes, que están en esa película, o sea, volví a escuchar su humor, y eso era siempre agradable. Es lo mismo cuando yo leo su diario, por ejemplo; él escribió un diario que salió publicado, de 1400 páginas y leerlo es agradable para mí, es una forma de estar en contacto con él.

Uno podría pensar que Raúl se iba a reír del género de la telenovela, pero de alguna manera homenajea al género. ¿Cómo lo interpreta usted?

Raúl trabajó un tiempo en México escribiendo telenovelas para ganarse la vida en la década del '60.  Y entonces conocía muy bien el género.  Sabía cómo burlarse de él también de una forma inteligente, pero por ejemplo, cuando hizo Los misterios de Lisboa, dijo “en el fondo es una telenovela del siglo XIX”; le gustaba el género. No creo que le fuera crítico, sino que lo utilizaba como una forma más.

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A scene from "La telenovela errante", 1990

Una escena de La telenovela errante.

 

¿Cómo cree que hubiera sido la trayectoria de ustedes, no solamente de Raúl, pero también la suya, si no hubiera existido esta tragedia de la dictadura chilena?

Si nos hubiéramos quedado en Chile hubiera sido muy difícil, porque esta una sociedad muy, muy rica, donde hay muchas y mayores posibilidades de filmar que en un país como Chile. Sería muy esporádica la posibilidad de hacer cine. En una época como la nuestra, cuando Raúl comenzó, en el año 68, eran máximo 5, 6 películas al año y los medios eran pocos. Ahora todo cambió, se están haciendo unas 30 o 40 películas al año en Chile.

¿Qué piensa Ud. sobre este fenómeno del cine chileno actual?

Yo lo que critico es que quieren hacer un cine muy formateado. Eso es lo que a mí no me seduce mucho, pero bueno, entiendo que es la forma de sobrevivir, de crear una industria.

En ese sentido, ¿cree que Raúl tuvo la oportunidad de explorar caminos que con un cine más formateado hubiera sido imposible?

Sí. A Raúl no le importaba trabajar con un pequeño presupuesto siempre que le dieran libertad. Él lo que más pedía siempre era eso. Y cuando estuvo de regreso en Chile filmó varias películas. Volvía, estaba tres meses en Chile, filmaba algo de su película. Pero siempre lo que él exigía era libertad, por eso es que tuvo problemas en dos países, en Estados Unidos y en Inglaterra, en ninguno de esos dos países le dieron la libertad suficiente para trabajar. Y para él fue terrible.

¿Cómo era su colaboración con él? Porque usted trabajaba de editora en sus películas, pero me imagino que iba mucho más allá de eso.

Claro. Yo hice el montaje de varias películas de Raúl. Para él era muy cómodo tenerme al lado, porque es tan absurdo como que en la mañana tomábamos el desayuno, ahí me decía “Quiero que hagas esto, esto y esto". Entonces se pasaba al final del día, o mitad del día, a almorzar conmigo, revisaba el material, y eso le daba la posibilidad de salir a caminar, a buscar libros viejos… Realmente para él era una libertad enorme. Entonces me pedía “Por favor, Valeria, quiero que me montes la película. Piensa que es plata para la familia". Y yo, "¡Sí, cómo no!".

¿Y ahora, con la mirada que le dan los años, lo volvería a hacer?¿O cree que tenía un poco que ver con otras épocas de la mujer en la sociedad?

Indudablemente yo creo que sí, que habría sido un poquitito más dura en algún momento. Ahora dicen “No, no, yo quiero dedicarme a mis cosas”. Pero bueno, fue así. Era difícil, cómo se dice, liberarse del cariño que ponía sobre su trabajo, que a una también la seducía un poco.

¿Había también una participación creativa suya?

Había veces que sí, que conversábamos sobre lo que estaba haciendo. Pero te puedo asegurar que él era una persona con mucha más creatividad que yo, entonces era difícil que mi opinión valiera mucho. Pero indudablemente casi siempre íbamos por el mismo camino, o sea, pensábamos más o menos parecido.

¿Siente que estaba un poco a la sombra?

Era difícil. Por ejemplo cuando hice mi primera película, que salió comercialmente en Francia, todas las críticas decían “la esposa de Raúl Ruiz”; cuando gané el premio de San Sebastián, fue “la esposa de Raúl Ruiz”. Era un poquitito abrumador, pero qyo no puedo cambiar el mundo. Había que seguir tratando de hacer mis cosas paralelamente, y peleando por hacerlas. Había una amiga que me decía “Valeria, tienes que divorciarte, si no…”

Después que falleció, tuvo que terminar su proyecto The lines of Wellington.

Sí, pero ya estaba enfermo cuando la preparaba, yo lo acompañé cuando la filmaba, le habían hecho un trasplante de hígado. Lo acompañé y él me dijo, Bueno, ya vemos que con esta película me vas a tener que ayudar. Murió antes de comenzar, y yo tuve que seguir. Indudablemente yo incliné un poquitito más la historia hacia la población civil, a la consecuencia de la guerra en las mujeres, porque era el tema que a mi me interesaba más, pero quedaron algunas cosas que Raúl pidió para la filmación. Y a la gente le gustó la película, no vieron la diferencia entre lo que había hecho Raúl y lo que hice yo.

¿Está disfrutando de que ahora es Valeria Sarmiento y ya no tanto “la esposa de”?

Es que ahora soy la viuda… No se me va a quitar ni yendo a Lourdes. Sigo siendo. Pero me gusta seguir trabajando, es lo que me llena por el momento. Estar sola no es fácil.

También me imagino que a la hora de levantar un proyecto le será más fácil siendo la viuda de Raúl.

No lo creas. El mundo está cambiando y ahora son los jóvenes a los que les dan más posibilidades que a los viejos.

¿Cuánto material queda de don Raúl para terminar?

Queda. Raúl hizo una película que a mí me interesa mucho, que es muy bonita y yo vi el material de la película, que la hizo en Taiwán. Parece que los negativos están no sé si en Hong Kong o en China. Esa es otra película que sería muy interesante terminar porque era maravillosa la imagen, y hablada en chino mandarín. Después tiene alguna cosa que hizo en Italia, en Sicilia, pero tno sé si alcanzó a contar algo de eso, creo que no. Y eso es lo que me acuerdo por el momento, pero la de China sería la que habría que terminar después, es una película fantástica.

¿Cómo es que este hombre dejaba películas sin terminar por todas partes?

La película se comenzaba con muy poco dinero. Raúl decía “Filmemos, y después se busca el dinero para la terminación”, pero a veces los productores no le daban el dinero, entonces la película quedaba a medio hacer.

Usted siempre tuvo una postura claramente feminista en sus películas. ¿Cómo vive este momento del mundo donde parece que finalmente las cosas están cambiando para las mujeres?

¿Tú crees que están cambiando? A mí me parecería maravilloso que fuera así, pero bueno. Sí, aquí también en Francia, por ejemplo, hay más mujeres en la escuela de cine; pero sigue siendo difícil. Todavía por ejemplo, los que toman las decisiones son la mayoría hombres, las mujeres cineastas siguen siendo muy pocas. No creas, el mundo no cambia tan rápido.

¿Usted tiene también un proyecto que nunca pudo filmar, que nunca consiguió el dinero?

VS. ¡Puf! ¡Tengo muchos. Una novela de Bolaño, La pista de hielo, que no he podido filmar por el tema de los derechos.

Pero nunca empezó algo y lo dejó sin terminar...

No. Yo lo que empecé lo he terminado.

Claro, porque usted es mujer, esa es la diferencia.

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