Viggo Mortensen: "No se puede conocer a una persona a primera vista"

by Gabriel Lerman November 27, 2018
Actor Viggo Mortensen, Golden Globe nominee

steve jennings/getty images

Para muchos es simplemente un actor norteamericano, pero la comunidad latina lo acepta como uno de los suyos. Es que aunque nació en Nueva York y vivió también en Dinamarca, de donde era su padre, el actor nominado al Globo de Oro en tres ocasiones pasó su más temprana infancia en Venezuela para llegar a los tres años a la Argentina, en donde se crió hablando español e inglés hasta que a los 11 el divorcio de sus padres lo llevó de regreso a Estados Unidos. Sin embargo, Viggo Mortensen nunca perdió el idioma ni las tradiciones, lo cual explica que haya podido desarrollar, en forma paralela a una exitosa carrera hollywoodense que incluye papeles en Lord of the Rings y en varias películas de David Cronenberg, una filmografía en la lengua de Cervantes que incluye dos filmes argentinos y la producción más ambiciosa en la historia del cine español, Alatriste. Es probable que sus años en Sudámerica hayan ayudado a la hora de encarnar a Tony Lip, el portero de bar italoamericano que es contratado por un concertista de piano encarnado por Mahershala Ali en Green Book, la película de Peter Farrelly que retrata la peor época de la discriminación racial en el sur profundo de Estados Unidos. Para aclararlo, hablamos con Viggo en exclusiva y en español.

Llevas muchos años trabajando en esto.  ¿Te parece que la experiencia no sólo te hace mejorar como actor sino que también te ayuda a elegir mejor?

Sí, yo llevo 36 años trabajando en esto. Y seguro que sí. Te das cuenta de si esto se ha hecho antes, o si esto está bien hasta acá pero si no se puede arreglar, a lo mejor es mejor hacer otra cosa. Cada uno quiere lo que quiere, y yo quiero cosas que más o menos dentro de 5 años yo pueda ver y no me dé vergüenza. Y yo creo que esta película, Green Book, es una de esas. Esta la ves en 5 o 10 años y te gusta, te enseña, te hace reír, te hace a lo mejor llorar, te da mucho para pensar y para sentir. Y no es siempre el caso, cada año hay 15 o 20 películas de todo el mundo, que son la excepción, que están muy bien escritas y dirigidas. Hay algunas que tienen tanto éxito crítico como en la taquilla, pero de esas, hay varias cada año que dentro de un año, digamos, estás ahí es Navidad y decís: “Esa película tan buena que vimos el año pasado… ¿la querés ver esta noche?” Y a lo mejor decís “Eh… dale… ¿qué más tenés?”; pero con Green Book dentro de un año, o 10, alguien dice “¿Qué tal Green Book, la vemos de nuevo?” Y yo quiero estar en esas películas.

Has comentado que inicialmente habías tenido cierta resistencia al papel porque no eres italoamericano, pero sin embargo tiene muchas características argentinas...

Eso lo pensé. Cuando empecé a conocer a la familia y vi como hablaban, en inglés y metiendo de vez en cuando una frase en italiano, pero de un italiano extraño, de origen calabrés pero salpicado, torcido, como pasó con el castellano en Argentina, en el que hay palabras que son de ese país, y de otros inmigrantes y de otros italianos de otras partes de Italia. Una mezcla rara. Escuchándolos hablar y más que nada en lo gestual, y el afecto, la forma en que se tocan, se hablan, cómo se ponen a llorar o a pelear por nada me hizo acordar de mucha gente que conocí  en Argentina, sobre todo en Buenos Aires. Aquellos a los que llaman “tanos” por haber venido del sur, de Nápoles, y de Calabria. Creo que es la misma fuente, hubo gente que se fue a Sudamérica o a Norteamérica de la parte más pobre del país, del sur, de Nápoles, de Sicilia y de Calabria. El padre de Tony Vallalonga vino de Calabria.

¿Cuán complicado fue tener que interpretar a este personaje teniendo a todos los Vallalonga con ustedes?

Para mí fue un recurso buenísimo. Me ayudó muchísimo eso. Mahershala no tenía eso, él tenía grabaciones de Tony Lip, el verdadero, hablando de este viaje y un vídeo de Don Shirley cuando ya era mayor, un documental, él ya era viejo pero se veía su apartamento, el trono, la vestimenta como de un príncipe africano, lo gestual, y cómo tocaba el piano. Él tenía todo eso pero yo tenía a Nick y la verdad es que él coló a la mitad de su familia en la película. Pude conocer a todos y me abrieron la puerta de sus casas en Long Island, en Nueva York; comí con ellos varias veces, me mostraron fotos, me contaron mil historias sobre Tony. Además, el que hace de mi padre en la película es el hermano de Tony, el que hace de mi hermano en la película es el hermano de Nick, el que hace del padre de Dolores era su hermano.

 

A scene from "Green Book"

Con Mahershala Ali en una escena de Green Book.

universal pictures

 

¿Fue difícil interpretar a un hombre que no tiene tu educación?

Lo que nunca quiero hacer con un personaje es hacer una caricatura, una cosa superficial. Nunca. Y eso era parte del miedo que yo tenía. No quería imitar a nadie para hacer de un italoamericano del Bronx. Sin importar la educación que tiene hay que ir a lo que hay. Qué es lo que entiende cuando el otro dice algo y qué es lo que no entiende. Ser honesto con eso. Yo lo que siempre quiero hacer es entender al personaje para que el público también lo pueda entender, y no juzgarlo. No pensé que era ignorante, tiene gran una capacidad para entender,  para evolucionar y mejorar. Es muy inteligente, sabe como relacionarse con la gente; aunque no entienda todas las palabras que diga Doc Shirley, que tiene una educación impresionante y tres doctorados. Habla ocho idiomas, ha viajado, ha vivido en el mundo… Da igual, él también es ignorante al principio. Es una historia que entre otras cosas tiene que ver con las limitaciones de la primera impresión. No se puede conocer a una persona a primera vista, es imposible, cada persona es única. Y la ignorancia del personaje de Mehershela es que él piensa inmediatamente “Este es un bruto, no sabe nada, me ofende. Lo necesito para hacer este viaje para que me cuide y pueda volver a Nueva York sin que me maten, pero si no, no viajaría nunca con este señor ni 5 minutos en un auto. Es una bestia.”  Después si se da cuenta que no solamente que es inteligente de otra manera que él, sino que Tony tiene códigos, tiene cierto honor, es un hombre de palabra. Y lo más importante de todo, es una persona capaz de escuchar y de evolucionar. Y eso me impresiona, porque esa es la base de la amistad. Los dos aprenden, el uno del otro y también juntos, codo a codo, hombro a hombro, contra las adversidades, contra los obstáculos que encuentran en su viaje, la gente y las situaciones.

¿Cuánto hace que estás pensando en animarte a dirigir?

Yo había escrito un guión a mediados de los noventa, una historia danesa, para la que tenía el 30% del presupuesto, pero no logré juntarlo todo. Fue ahí donde empecé a trabajar mucho y después vino lo de El señor de los anillos, y entonces lo dejé. Tengo ese guión y me gustaría rodarlo algún día. Después escribí otro hace unos 5 años, una adaptación de una novela, una cosa épica, con muchos caballos, mucha gente indígena, una cosa difícil de rodar y costosa. Estaba en marcha con eso, hace año y pico, había juntado un poco de dinero y estaba buscando eso, y en esa época, justo cuando fui nominado la última vez al Oscar, mi padre, que estaba muy mal, murió al día siguiente después de los Oscar de 2017. Mi madre había muerto antes. En esa época yo había vuelto de uno de los funerales y estaba volando a Europa en un avión de noche, y me puse a anotar cosas que recordaba. La muerte de un ser querido te hace acordar de cosas en las que no habías pensado en mucho tiempo. Y empecé a apuntar, y después me fui por las ramas un poco y empecé a escribir una historia que no tenía nada que ver con ellos, pero la base era lo que sentía hacia mis padres y mi familia. Y escribí un argumento durante toda la noche. Aterricé en Europa y a los pocos días después de ocuparme de las cosas de mi familia, miré el cuaderno y lo leí sin muchas expectativas pero me gustó mucho, y era como que yo podía ver a esta gente y también podía escucharlos. Aunque estaba con la otra película tratando de buscar más dinero para hacerla, me puse a escribir este guión y me salió rapidísimo. Lo otro me había llevado muchos meses, esto me salió en dos semanas, básicamente ya tenía el guión y sabía cómo lo iba a rodar. Y pensé “Tengo que hacer esto”. No era una cosa que quería hacer, sino que además necesitaba contar. Ya rodé alguna cosita en agosto y otra cosa en octubre porque necesitaba unos planos que son memorias breves de verano y otoño, y la película ocurre en la nieve y la oscuridad. Son como los recuerdos del viejo. Los dos personajes principales son un padre que tiene 80 años y está viejo y es un tipo un poco caradura, y su hijo, y la relación entre ellos. Hay otros miembros de la familia, flashbacks y recuerdos. La película ya está en preproducción y lo vamos a hacer en el verano.