Willem Dafoe, nominado a Mejor actor dramático

by Rocio Ayuso December 21, 2018
Actor Willem Dafoe, Golden Globe nominee

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A la hora de su muerte el pintor holandés Vincent Van Gogh tenía 37 años. Willem Dafoe cumplió este año los 63. Sin embargo la fuerza interpretativa de este actor estadounidense le permite superar cualquier barrera, incluso la de la edad, a la hora de plasmar en la pantalla la verdadera esencia de su personaje. El parecido de Dafoe, con su barba rojiza, sombrero de paja y una expresión triste en el rostro, es increíblemente idéntico a los numerosos autorretratos de Vincent Van Gogh. Pero es su interpretación la que sumerge al espectador en el genio y la locura de este pintor, que gracias al realizador Julian Schnabel y al trabajo de Dafoe vuelve a la vida en At Eternity's Gate.

Es por ello que Dafoe disfruta ahora de una nueva candidatura al Globo de Oro como Mejor actor dramático. Esta es su tercera candidatura al Globo de Oro y la primera en esta categoría. Los dos anteriores intentos infructuosos fueron en la categoría de mejor actor de reparto con The Florida Project (2017) y Shadow of the Vampire (2000).

En esta ocasión Dafoe muestra un Van Gogh empobrecido en 1880 que vive en un París que ignora su arte. O incluso le ridiculiza. El filme le sigue en su periplo por diferentes asilos mentales o refugios personales hasta su muerte de una bala en el estómago en una versión que contradice a aquellos que hablan de su suicidio. Una vida cruzada con la de quien consideró su amigo, rival y obsesión artística y personal, Paul Gauguin, papel que interpreta el actor guatemalteco Oscar Isaac.

Pero más allá de un biopic, At Eternity’s Gate habla de arte. Esa musa que tanto Van Gogh como Dafoe tuvieron o tienen siempre a su lado. Porque si Van Gogh es conocido por la intensidad de sus pinturas lo mismo le ocurre a Dafoe con sus interpretaciones. Desde que se dio a conocer caído de rodillas como la imagen más icónica de Platoon (1986) hasta su trabajo sin reparos en la controvertida cinta de Lars von Trier Antichrist (2009), pasando por su retrato de Jesucristo en The Last Temptation of Christ (1988) o incluso su incursión en el mundo de los superhéroes con el Green Gobblin de Spider-Man, si hay una palabra que define a este actor es su entrega. “Estoy viviendo un buen momento en mi carrera”, reconoció el intérprete orgulloso como siempre de su trabajo. “Acabo de trabajar con Dee Rees en Puerto Rico (The Last Thing He Wanted), estreno Aquaman, estoy rodando una cinta en Canadá para Disney titulada Togo. Es como un sueño. Estoy haciendo de todo y los proyectos no pueden ser más diferentes. Está claro que no estoy muerto”, añadió divertido en conversación con la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA, por sus siglas en inglés)

Para esta película Dafoe aprendió cómo pintar. Y qué mejor maestro que el propio Schnabel, antes pintor que realizador, conocido por sus obras neo-expresionistas de gran tamaño expuestas en la Bienal de Venecia. El realizador ayudó a Dafoe hasta en los detalles más elementales como a la hora de tomar el pincel con propiedad. El actor había interpretado a un pintor con anterioridad, en el filme de William Friedkin To Live and Die in LA. Pero como asegura, su trabajo en At Eternity’s Gate alcanzó otro nivel, autor incluso de sus propios cuadros. “Julian me enseñó a pintar la luz”, confesó el actor. Schnabel le dio al final del rodaje alguno de los cuadros que pintaron juntos aunque Dafoe echa de menos ese al que tomó más cariño, el de sus propias botas, una réplica de los famosos cuadros de Van Gogh pero que guarda para el intérprete un significado especial. Como recuerda el artista los actores se caracterizan por una vida nómada, algo que vio reflejado en esa pintura de unas botas bien gastadas.